Javier López, doctor en Biología, nos explica la importancia de la fenología y de las islas vegetales dentro del proyecto Poll-Ole-GI

Javier López, doctor en Biología, es uno de los investigadores que colaboran con Poll-Ole-GI SUDOE dentro del grupo formado en la Universidad de Burgos. Nos explica su papel dentro de este proyecto: el estudio de la fenología, es decir, estudiar cuando se da la floración de las plantas y la eficiencia de las mismas dentro de las islas vegetales. Además, nos habla de la importancia que tienen estas islas vegetales dentro del ecosistema en que se implantan. 


¿Cuál es tu papel dentro del proyecto Poll-Ole-GI?

Principalmente el seguimiento de las distintas islas vegetales. Dentro del proyecto realizo estudios de fenología, es decir, cuando florecen las plantas o en qué época empiezan a fructificar, para luego ver cuál es el efecto real de esa flor sobre los polinizadores. Es muy importante la existencia de unas islas vegetales para que las abejas puedan obtener alimento durante el periodo en el que no haya flores tradicionales.

¿Qué acciones has realizado dentro del mismo?

He ido a muestrear, a medir parcelas, a recoger la vegetación de las islas. Luego traemos esa vegetación a la Universidad y analizamos que otras especies han aparecido aparte de las que hemos sembrado. De esta manera, reconocemos que especies dentro de las islas vegetales no se corresponden con las que nosotros habíamos sembrado. Y, sobre todo, vemos cómo ha ido evolucionando la vegetación.

En la Universidad de Burgos somos unas pocas personas dentro del proyecto Poll-Ole-GI SUDOE, por lo que tratamos de colaborar en todas las labores que engloba el mismo. Para ello hacemos grupos y vamos a ver las islas, evaluábamos la vegetación, hacemos muestreos. Aquí en el huerto que tenemos en la Escuela Politécnica estuvimos viendo la evolución de las plantas.

¿Cuál ha sido el proceso para implantar las islas vegetales?

Primero diseñamos un huerto en la Escuela Politécnica. Establecimos diferentes franjas de vegetación de 5 o 10 metros en las cuales hay una separación con unos pasillos y sembramos diferentes mezclas florales para poder comparar su comportamiento a lo largo del tiempo.

Observábamos periódicamente, cada 8 o 10 días, cuáles de estas especies habían nacido, cuáles estaban en estado de plántula y nos interesaba, sobre todo, la época de floración estimada. Por ejemplo, si estaba iniciándose la floración de la caléndula o de la salvia, y hasta cuándo duraba la floración para saber cuál es el ciclo biológico de las mismas.

Esto lo realizamos también en unas islas próximas a donde finalmente hemos realizado la investigación práctica, dónde había plantado girasol, y evaluamos qué situación había. Aparte de sembrar estas especies, a la mitad de la isla le añadimos un compost y a la otra no para poder compararlas entre sí. Lógicamente algunos casos salieron especies que no habíamos sembrado nosotros.

Luego evaluamos los polinizadores y la vegetación que había salido. Normalmente, la vegetación espontánea que aparece es nitrófila porque estábamos implantándola en un espacio en que los agricultores incorporan mucho nitrógeno al terreno. Por lo tanto, es lógico que aparezca este tipo de vegetación, que no tiene nada que ver con estas especies que nosotros plantamos pero que también contribuyen al establecimiento de los polinizadores.

¿Qué conclusiones sacasteis gracias a esta práctica?

Hemos ido viendo el proceso durante todo el desarrollo del ciclo. Durante el verano vimos como aparecía la floración y como iba escalando, para luego poder comparar con los polinizadores. Al final lo que hemos hecho ha sido un muestreo para evaluar la biomasa y las especies que habían aparecido. Utilizamos el método tradicional de tirar un cuadrado y evaluar cuatro zonas distintas dentro de cada parte de las diferentes islas. Gracias a este método podemos evaluar la biomasa y conocer que especies aparecieron.

Intentamos aplicar el método fitosociológico de Braun-Blanquet que consiste en dar un índice de abundancia y dominancia de las especies y otro de sociabilidad. Es muy difícil porque hay especies que crecen solas, pero tiene mucho volumen, por ejemplo, el Borago officinalis. El siguiente paso es secar estas muestras en el laboratorio para analizar la biomasa que han generado las distintas especies.

¿Por qué se selecciona esta variedad de plantas y no otras?

Son una variedad de plantas melíferas, son muy importantes desde el punto de vista de las especies polinizadoras. Es una mezcla comercial, de la empresa Syngenta, que no se utiliza solo para esto, sino que se emplea también para cubierta vegetal. Se planta en olivos y viñedos para no dejar el terreno árido, estas cubiertas permiten quitarle fuerza al viñedo para que no tenga tanta producción. Luego en un momento dado, se termina con el ciclo vital de estas plantas y sirven como biomasa que se incorpora al suelo.

Por una parte, se obtiene biomasa y, por otra, sirve para abastecer de alimento a los polinizadores. Además, es de gran utilidad pues la floración se produce de una forma escalonada. Algunas de estas especies como Sinapis alba subsp. mairei, están registradas por el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA), una institución de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, y se utilizan principalmente como cubierta vegetal y para biofumigación.

Hacen lo mismo que estamos haciendo nosotros, estudian el tanto por ciento de germinación, el periodo de floración y la fenología, cuando está en plena floración. Pero lógicamente, no tiene el mismo comportamiento en Andalucía que en Castilla y León. También sirve para aumentar la biodiversidad.

¿Qué repercusiones tiene esto para el ecosistema en que se implanta?

Ineludiblemente muchas, ya que los polinizadores se están reduciendo. Al instaurar estas islas vegetales, colaboramos a que los polinizadores puedan estar en la época que no hay plantas relacionadas con la actividad agrícola, pudiendo alimentarse y mantener su ciclo vital. De esta manera, se tendría una población mucho más elevada al inicio de la época de polinización y se establecería una población estable, capaz de reproducirse gracias a esta flora silvestre. También hemos realizado otro estudio en el que colocamos cajas nido para ver qué cantidad de estos insectos eran capaces de anidar y establecer ahí su descendencia.

Un ejemplo de la importancia de los polinizadores para el ecosistema es que, en Almería, los agricultores ya tienen sus cajas de abejorros en sus explotaciones agrícolas. Saben que si no tienen estos abejorros su producción de tomates desciende. Esto ocurre de la misma manera en muchas otras plantaciones, por ejemplo, de girasol; se da en cualquiera plantación que tenga una polinización entomófila.

¿Cuáles son las siguientes acciones dentro del proyecto Poll-Ole-GI?

Tras estudiar esta primera fase, evaluaremos si seguimos con la misma mezcla o decidimos cambiarla. Es importante establecer islas, en las que se pueda controlar estos aspectos y la trazabilidad de los productos fitosanitarios. En alguna de esas zonas no se van a emplear estos productos, es muy importante porque estos productos afectan a los polinizadores y dependemos de estos para vivir.

Foto – Javier López, doctor en biología y miembro del proyecto Poll-Ole-GI

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